Antivolabossa
Urbaser Salva Fàbregas
Este proyecto destaca por su eficacia y eficiencia, siendo a la vez uno de los más simples, rápidos y espontáneos desarrollados junto con Estudi Salva Fàbregas, con un enfoque orientado a soluciones sostenibles para la ciudad.
Urbaser, empresa especializada en servicios de limpieza y recogida de residuos, planteó el reto de resolver un problema habitual en Barcelona: las bolsas voladoras en las papeleras urbanas, buscando una solución innovadora que no comprometiera la estética urbana.
Elemento antivuelo para las bolsas de las papeleras urbanas.
Cuando el viento sopla horizontalmente sobre una cavidad, como la de las papeleras, se genera un efecto de succión vertical similar al de una chimenea. Este fenómeno provoca que las bolsas, cuando no tienen suficiente peso, se elevan y dispersan residuos en la vía pública, impactando negativamente en la limpieza y sostenibilidad urbana.
El problema no ocurría en papeleras con tapa o sombrero, y la solución usada hasta entonces, un clip plástico perforando la bolsa, resultaba poco sostenible, poco funcional y poco eficiente desde el punto de vista operativo.
El reto consistía en solucionar el problema sin modificar la estética de la papelera, garantizando la integridad de la bolsa, reduciendo costes y priorizando una solución sostenible y de fácil implementación.
Tras descartar soluciones complejas con flejes u otros mecanismos, se optó por simplificar el sistema mediante un único componente monomaterial, inspirado en sistemas de sujeción de trapos de cocina, logrando una propuesta innovadora y de bajo impacto ambiental.
La solución inicial se basaba en el uso de goma, que ofrecía flexibilidad, fricción y durabilidad. Se realizó una prueba funcional con una plancha de 4 mm, con corte en cruz, fijada al fondo mediante tornillos autorroscantes y un agujero central de 40 mm.
Una vez instalada la pieza, la bolsa se introducía a través del corte en cruz, y la fricción entre goma y bolsa superaba la fuerza de succión del viento. La prueba fue exitosa, tan solo quedaba desarrollar una solución funcional, económica e innovadora, lista para producción e instalación.
La propuesta se formalizó con una pieza de goma moldeada, con un labio inferior que permitía su fijación sin elementos adicionales. Esto minimizaba operaciones, reducía costes de instalación y garantizaba la sostenibilidad al optimizar materiales y recursos, aunque requería de una inversión inicial en el molde.
De manera inesperada, mientras se realizaba la reunión con el cliente en sus instalaciones, buscando soluciones para minimizar la inversión necesaria, se observó a unos operarios que regresaban tras el mantenimiento de los contenedores de reciclaje de papel. En dichos contenedores debían reemplazar las tiras de goma que cubrían la boca de entrada por tiras de papel, ya que el peso y la rigidez de la goma representaban un problema para usuarios de edad avanzada. Este hallazgo ofrecía una visión directa de un residuo generador de impacto y la oportunidad de abordarlo de manera sostenible.
Rápidamente se identificó la oportunidad de transformar este residuo en materia prima útil para el proyecto. Teniendo en cuenta que la prueba funcional inicial había sido un éxito, se decidió reutilizar las tiras de los contenedores de papel reduciendo costes y optimizando los materiales del producto final.
La producción se realizó mediante troquel y prensa manual, con inversión mínima y la colaboración de una entidad que genera empleo para personas en riesgo de exclusión social, sumando impacto social al proyecto.
Se optimizó la instalación del producto en papeleras para garantizar facilidad de montaje, durabilidad y seguridad. La fijación inicial con clips plásticos se sustituyó por remaches, aumentando la robustez sin comprometer la eficiencia ni sostenibilidad.
La operativa de instalación consistía en ampliar el agujero central a 35 mm y realizar dos perforaciones de 5 mm, separadas por 50 mm, fijando el producto con los remaches desde el interior, asegurando funcionalidad y rapidez en la instalación masiva.
El proyecto se completó con el registro de la patente, cedida al Ajuntament de Barcelona, permitiendo que la solución innovadora y sostenible pudiera ser adoptada por todas las empresas de limpieza urbana sin costes adicionales.
El enfoque integral, que combinó reutilización de residuos, eficiencia operativa, impacto social y sostenibilidad, fue reconocido con el Premi Catalunya d’Ecodisseny 2015, otorgado por la Generalitat de Catalunya.
Imágenes: Salva Fàbregas y Óscar Pérez