Cuidem Barcelona

Urbaser Salva Fàbregas

Cuidem Barcelona Servicio de limpieza urbana.

Urbaser ha sido un cliente recurrente a lo largo de la trayectoria profesional, a través de la colaboración continuada con Estudi Salva Fàbregas, iniciada en el ámbito académico en Elisava y mantenida durante más de quince años en distintos proyectos.

En este caso, el encargo para Urbaser era especialmente ambicioso, ya que consistía en repensar de manera integral el sistema de limpieza urbana para la nueva contratación del Ajuntament de Barcelona. El proyecto implicaba concebir, conjuntamente con el cliente, una nueva logística y un nuevo equipamiento para los trabajadores, abarcando desde el equipamiento personal hasta la modificación de vehículos y el diseño de equipamiento urbano específico.

La logística habitual de los sistemas de limpieza urbana en grandes ciudades se basa en la distribución de espacios de almacenaje del equipamiento personal de los trabajadores en distintas zonas del territorio. En estos espacios se guardan carros, escobas, rastrillos, capazos, sopladores y otros útiles y consumibles necesarios para el desempeño de la actividad. Muchos de ellos incluyen también vestuarios y taquillas donde los trabajadores se preparan para el inicio de la jornada laboral.

La ubicación de estos espacios se define en función del área que los trabajadores pueden cubrir a pie. Este modelo supone un elevado consumo de recursos en alquileres y servicios que deben asumir tanto los ayuntamientos como las empresas concesionarias. Además, la deslocalización de los equipos, si bien presenta ciertas ventajas, genera problemas organizativos y una menor sensación de pertenencia y cohesión entre los trabajadores.

Tras analizar las fortalezas y debilidades del sistema existente, se planteó junto con el equipo de Urbaser un nuevo modelo de limpieza urbana basado en una logística centralizada.

Este sistema se articulaba en unidades de limpieza formadas por cinco trabajadores que saldrían desde las bases centrales de la empresa en vehículos eléctricos adaptados específicamente para transportar todo el equipamiento necesario. Cada unidad se desplazaría a una zona de trabajo, realizaría las tareas de limpieza y, una vez finalizadas, se dirigiría a una nueva área de actuación.

Este planteamiento permitía reducir significativamente los costes asociados al alquiler y mantenimiento de espacios intermedios, además de disminuir los tiempos improductivos.

El desplazamiento motorizado hasta las zonas de trabajo ampliaba el área de cobertura y posibilitaba aumentar la frecuencia de los ciclos de limpieza en la ciudad.

Con el sistema definido y validado conceptualmente, fue necesario comprobar su viabilidad técnica, que implicaba dos retos principales. Por un lado, el diseño y desarrollo de un carro de limpieza plegable y apilable que permitiera transportar hasta cuatro unidades en un solo vehículo, cumpliendo a su vez con los requisitos ergonómicos y mecánicos necesarios. Por otro, la modificación de un vehículo capaz de transportar a cinco trabajadores con todo su equipamiento, superando los procesos de homologación correspondientes.

Para el desarrollo del carro de limpieza se creó un equipo de codiseño junto con un grupo de trabajadores del servicio de limpieza urbana. Estos profesionales aportaron los requerimientos funcionales y participaron activamente en la evaluación de las distintas iteraciones hasta alcanzar la solución final.

Con el fin de avanzar de manera ágil, cada propuesta validada en el entorno digital se trasladaba rápidamente al ámbito físico mediante la colaboración con talleres locales, lo que permitía testar y validar prototipos en condiciones reales de uso.

Tras tres iteraciones principales se definió la estructura base del carro de limpieza, que cumplía con los requisitos técnicos y funcionales y sirvió como fundamento para los ajustes posteriores hasta llegar al producto final.

Los requerimientos de los trabajadores se centraban especialmente en la maniobrabilidad del carro, necesaria para sortear los obstáculos habituales del entorno urbano, y en la capacidad de carga suficiente para transportar todo el equipamiento laboral y personal.

El equipamiento laboral incluía una escoba, un rastrillo, un escobijo, un capazo, dos paquetes de bolsas de basura industriales y tres paquetes de bolsas destinadas a las papeleras urbanas.

Además, el carro debía funcionar como papelera durante la limpieza y disponer de espacio para un botiquín, una botella de agua de 1,5 litros, la comida, una prenda de abrigo y un mapa de trabajo visible en todo momento.

Uno de los principales condicionantes del desarrollo fue el peso total del carro. La normativa de prevención de riesgos laborales establecía un límite máximo para garantizar que cualquier trabajador pudiera operarlo con seguridad. Esta restricción era especialmente relevante debido a la necesidad de elevar el carro para su transporte en el vehículo.

Por este motivo, el peso de cada componente tuvo un papel central en la elaboración del escandallo de producción, con el objetivo de obtener un producto final por debajo del límite exigido.

Se planificó una fabricación por lotes de veinte unidades para ir cubriendo progresivamente las distintas zonas adjudicadas a Urbaser en la contratación con el ayuntamiento.

La producción de los carros se llevó a cabo con distintos proveedores nacionales. Los chasis de aluminio soldado se sometieron a tratamientos térmicos para aumentar su resistencia mecánica y se pintaron al horno. Las carcasas de plástico termoformado se fabricaron en policarbonato y se vinilaron con la imagen corporativa del ayuntamiento y del cliente. Finalmente, los componentes estándar y el resto de elementos se ensamblaron en un taller local.

En cuanto al vehículo destinado a cada unidad de trabajo, se estableció desde el inicio el uso de una furgoneta eléctrica, que pudiera cargarse en las bases de la empresa, abastecidas con energía renovable.

Asimismo, se decidió utilizar un vehículo que pudiera conducirse con el carné de tipo B, evitando así cualquier limitación operativa para los trabajadores. También se optó por una furgoneta tipo combi para minimizar la ocupación del espacio en la vía pública.

Con estos criterios y tras las negociaciones de la empresa con distintos fabricantes, se seleccionó el modelo Nissan eNV-200, que además se fabricaba en Cataluña.

El proceso de adaptación de la furgoneta comenzó en el entorno digital y se desarrolló en paralelo al diseño del carro de limpieza. Una vez definido el carro, se procedió a la adquisición y personalización de una unidad, transformándola en una solución tipo pick-up, con una zona de carga trasera abierta para el transporte del equipamiento.

La adaptación se realizó con uno de los carroceros de confianza de Urbaser, con experiencia previa en la modificación de camiones de servicio, volquetes y otros vehículos especiales. En una primera fase se analizaron las posibilidades de apertura de la parte trasera y los posibles impactos de esta modificación en términos de seguridad y homologación. Tras confirmar su viabilidad, se llevó a cabo el corte de la carrocería y la adaptación completa de la zona de carga.

La última modificación incorporada al vehículo fue la integración de contenedores especiales de residuos, que permitían a los ciudadanos depositar este tipo de desechos cuando el vehículo estuviera estacionado en la vía pública.

Aunque esta funcionalidad tenía un impacto limitado en la recolección de residuos, resultó clave desde el punto de vista normativo, ya que justificaba la asignación de plazas de estacionamiento reservadas para el servicio de limpieza por parte del ayuntamiento.

Además del carro de limpieza y la adaptación del vehículo, que constituían el núcleo del proyecto, se desarrollaron otros productos complementarios que, aunque no se produjeron en grandes series, aportaron un notable interés a nivel de diseño y desarrollo.

Entre ellos destacan los reductores de boca para papeleras urbanas, diseñados para limitar el tamaño de la apertura, evitar el depósito de residuos no deseados y facilitar la segmentación por colores implantada en la ciudad.

También se desarrollaron dos productos propulsados por segway, pensados para eventos municipales: una adaptación del carro de limpieza y una papelera selectiva móvil, concebida para que sea el propio punto de recogida el que se acerque al ciudadano.

Imágenes y vídeos: Urbaser, Salva Fàbregas y Óscar Pérez

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